 El Mundial se anuncia un duelo entre Ferrari y McLaren con varias escuderías al quite. Renault. Es probable que pueda fabricar coches ganadores, pero ya no tiene a Fernando Alonso. Ahora, con los resultados, se verá la influencia del español. Si Renault no vuelve a dominar, si no gana carreras, representará el mejor ejemplo de que el piloto es más importante que el ingeniero en la Fórmula 1. El finlandés Kovalainen va rápido y el italiano Fisichella se encuentra ante su todo o nada. Parece que todo ha cambiado en Renault. BMW. Acabó 2006 con un monoplaza poderoso y sigue en crecimiento. Ha completado una pretemporada brillante, al nivel de los mejores. La duda son su pilotos. Kubica, demasiado inexperto. Y Heidfeld, demasiado tiempo lejos de la cabeza. Honda. Su diseño ecológico (un coche sin publicidad que invoca los peligros del cambio climático) es su mayor reclamo. Parece un equipo estancado, que ha tocado techo con Button y Barrichello. Toyota. Escudería de presupuesto ilimitado, su invierno ha sido lamentable. Millones no faltan, pero nada indica que vaya a mejorar con los previsibles Ralf Schumacher y Trulli.
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